—¿Con todas eres así? —no me lo preguntó de mala manera.
—Honestamente, no.
—Aún así, creo saber por qué te aman —arqueé una ceja, ¿ella me amaba? Porque era lo que deducía mi mente.
—¿Y por qué lo hacen? —ella regresó su mirada al mar.
—Tienes sentido del humor, eres caballero, sensible, no lo sé. Hay algo en ti que…
—¿Estás enamorada? —pregunté torpemente. Ella me miró asustada casi al instante.
—No, Justin —masculló—. Los amigos no se enamoran.

martes, 16 de abril de 2013



Somos todos unos monstruos.¿Sabéis por qué?Por nuestras mentiras.
Todos los humanos mentimos.Queramos o no.Sea piadosa o no.Lo que más duele es mentir por no hacer daño.Eso es cruel para uno mismo.Duele mentir para ocultar la verdad.
Duele mentir para no causar dolor.
Duele mentir acongojándose.
Duele mentir falsedades.
Y sobre todo, duele mentir a uno mismo.

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